Luego de tantas vacilaciones y silencios, contenedores de mis palabras mudas, he decidido dar el último paso y cerrar, indefectiblemente, mi pared repleta de espejos rotos.
¿Será acaso la Divina Providencia? ¿Será la colisión de los planetas o un nuevo orden en el Universo el motivo de que hoy no quiera más espejos?
Incontables veces me dije a mí misma que necesitaba re-encontrarme, re-descubrirme en mi propia piel y dejar de lado los fantasmas, el pretérito imperfecto y todo aquello que suplantó mi ser por un descarado parecer... que me resulta difícil creer que haya logrado desprenderme de una buena parte de mis móviles autodestructivos y enfermizos. Y lo cierto, es que no son pocos... Sí, sería mejor decir que pude desprenderme de mi parte enferma con carácter absoluto e irreversible pero la verdad es que siempre quedarán secuelas.
Yo no soy la misma, no puedo ni pude serlo por lo que tuve que vivir y por lo que aconteció después, como consecuencia.
Quizás lo que ni yo imaginaba era estar lo suficientemente estable como para poder concentrar en un único espacio la resolución final e irrevocable que me insta a salir de la negación ontológica a la cual me había aferrado.
Hoy soy más visible que antes, y recalco que soy y que me veo. Dos verdades claras y distintas que antes no podía aceptar y menos creer.
Y para suerte de muchos y a lo mejor, no tan buena suerte para otros, hay más de mí y no está en mis planes volver a ese rincón nefasto y oscuro en el que me resguardé para no-ser.
Sólo me resta agradecer el apoyo de todas esas personas que me leyeron alguna vez, o de forma constante... dándome una una visión de la realidad sin vicios, sin espejos o meras apareciencias.
Ya no quedan más espejos, ni uno, ni dos, ni mil.
24 de febrero de 2009
12 de noviembre de 2008
Despedida
Abuela María Elena
En lo más profundo de mi alma
se ha grabado para siempre tu imagen cálida,
tu nombre, María Elena, tu recuerdo…
Me valgo del inmenso amor
que por más de dos décadas
me brindaste,
para aceptar que ya no estás…
Sabiendo, empero, que en la Ciudad de Dios
te volveré a encontrar.
Gracias por cuidarme
y ser mi mayor pilar.
En lo más profundo de mi alma
se ha grabado para siempre tu imagen cálida,
tu nombre, María Elena, tu recuerdo…
Que Dios te guarde
en Su Gloria
hasta el final del los tiempos.
Andrea G. Jofré
Mª Elena Medina
10/02/1922-12/11/2008
En lo más profundo de mi alma
se ha grabado para siempre tu imagen cálida,
tu nombre, María Elena, tu recuerdo…
Me valgo del inmenso amor
que por más de dos décadas
me brindaste,
para aceptar que ya no estás…
Sabiendo, empero, que en la Ciudad de Dios
te volveré a encontrar.
Gracias por cuidarme
y ser mi mayor pilar.
En lo más profundo de mi alma
se ha grabado para siempre tu imagen cálida,
tu nombre, María Elena, tu recuerdo…
Que Dios te guarde
en Su Gloria
hasta el final del los tiempos.
Andrea G. Jofré
Mª Elena Medina
10/02/1922-12/11/2008
11 de noviembre de 2008
Silencio
Hoy las palabras no tienen ansias de dejarme, es preciso que ordene mi cabeza y aplaque un poco tanta tristeza, tanto dolor por no poder soltarla, a ella, mi mayor pilar...
Gracias por regalarme 21 años de tu vida, cuidando de la mía.
Te amo, abuela María Elena. Siempre.-
Gracias por regalarme 21 años de tu vida, cuidando de la mía.
Te amo, abuela María Elena. Siempre.-
9 de octubre de 2008
¿Dónde estoy?
Hay momentos en los que siento que vuelvo a tener cinco años de edad... es más, hasta creo que de a ratos soy esa pequeña niña cuyo escape estaba entre los libros y los versos que leía por curiosidad o aburrimiento... porque ser consciente de la realidad me producía un dolor tan grande que era mejor negarlo, reemplazarlo por mi imaginación y la fantasía que de algún modo, me protegían.
Incluso los juegos siempre eran para uno... mi manía por los rompecabezas sigue vigente hoy...
Y mis amigos y amigas, bueno, en su mayoría puedo decir que los tengo desde que recuerdo y cada uno de ellos, hacen a mi tesoro más preciado.
Con esto quiero decir también, que me cuesta muchísimo no aferrarme a mis afectos,
y a esos instantes en que me sentí segura, en paz y tranquila.
Tal es así que mi búsqueda por esa paz interior pareciera no tener fin y me sobrepasa; me desmorono y no me encuentro ni me encuentran...
Yo me pregunto, entonces: ¿Dónde estoy? ¿En que recuerdo imborrable me perdí esta vez?
Incluso los juegos siempre eran para uno... mi manía por los rompecabezas sigue vigente hoy...
Y mis amigos y amigas, bueno, en su mayoría puedo decir que los tengo desde que recuerdo y cada uno de ellos, hacen a mi tesoro más preciado.
Con esto quiero decir también, que me cuesta muchísimo no aferrarme a mis afectos,
y a esos instantes en que me sentí segura, en paz y tranquila.
Tal es así que mi búsqueda por esa paz interior pareciera no tener fin y me sobrepasa; me desmorono y no me encuentro ni me encuentran...
Yo me pregunto, entonces: ¿Dónde estoy? ¿En que recuerdo imborrable me perdí esta vez?
5 de septiembre de 2008
Frente al espejo...
Me perdí para encontrarme sin querer... en el lugar menos pensado, por ser el principio "desordenador" de mi existencia, una suerte de arjé disfuncional...
¿Será que verdaderamente es este lugar, esta Tierra de los Fuegos con su Bahía el fin?
Dudo que algún día pueda decir con absoluta certeza que ya no duelen los daños, o que he podido perdonar del todo, porque a Dios sólo le correspondo en imagen y semejanza; sigo siendo una persona que comete errores, que a veces por orgullo no cede y también, alguien que no ha aprendido a olvidar... por temor a que la historia se repita.
Y sin embargo, sé que no soy la misma niña-mujer que se fué pensando en no volver jamás, pues el tiempo, las experiencias nuevas y mis ganas resurgidas de algún rincón de mi alma que desconozco, me dieron otra perspectiva.
Y hoy, frente al espejo, que no está ni roto ni por romperse, ME VEO, más completa, cada día más entera, por y para mí.
¿Será que verdaderamente es este lugar, esta Tierra de los Fuegos con su Bahía el fin?
Dudo que algún día pueda decir con absoluta certeza que ya no duelen los daños, o que he podido perdonar del todo, porque a Dios sólo le correspondo en imagen y semejanza; sigo siendo una persona que comete errores, que a veces por orgullo no cede y también, alguien que no ha aprendido a olvidar... por temor a que la historia se repita.
Y sin embargo, sé que no soy la misma niña-mujer que se fué pensando en no volver jamás, pues el tiempo, las experiencias nuevas y mis ganas resurgidas de algún rincón de mi alma que desconozco, me dieron otra perspectiva.
Y hoy, frente al espejo, que no está ni roto ni por romperse, ME VEO, más completa, cada día más entera, por y para mí.
7 de julio de 2008
Deshacer. Re-hacer: Ser
Hace un tiempo, alguien a quien admiro mucho y que fué parte de mi formación académica en la adolescencia, me dijo que yo era una deconstructivista.
Al principio me costó entender cómo se aplicaba el término a mi personalidad tan explosiva e inquieta, rayando las líneas de la inestabilidad y la falta de coherencia en mis conductas, porque en vez de re-hacer para ser, siempre deshice para no ser... Yendo de un extremo a otro, en un constante devenir de opuestos, sin encontrarme entre esta dualidad...
La tensión como punto de partida de mis cuestionamientos y esa suerte de reafirmación interior que me hacía dudar de mis herméticos pensamientos han llegado a exasperarme, al punto tal de no poder discernir la salida del laberinto que se forma en mi cabeza cuando me invaden las incongruencias.
Pausa.
Es momento de buscar un lugar común.
Y de aceptar que ese lugar es mío...
Porque así como pude deshacer para no ser, puedo re-descubrirme siendo, re-haciéndome, en mí.
Al principio me costó entender cómo se aplicaba el término a mi personalidad tan explosiva e inquieta, rayando las líneas de la inestabilidad y la falta de coherencia en mis conductas, porque en vez de re-hacer para ser, siempre deshice para no ser... Yendo de un extremo a otro, en un constante devenir de opuestos, sin encontrarme entre esta dualidad...
La tensión como punto de partida de mis cuestionamientos y esa suerte de reafirmación interior que me hacía dudar de mis herméticos pensamientos han llegado a exasperarme, al punto tal de no poder discernir la salida del laberinto que se forma en mi cabeza cuando me invaden las incongruencias.
Pausa.
Es momento de buscar un lugar común.
Y de aceptar que ese lugar es mío...
Porque así como pude deshacer para no ser, puedo re-descubrirme siendo, re-haciéndome, en mí.
6 de abril de 2008
Aprendiendo...
Hoy no tengo espejos rotos, ni hay reflejos viciados de una realidad a medias que construí para no-ser.
Por el contrario, soy, con mis asperezas y mis sentimientos aflorando a cada instante.
Y pensándome de una manera totalmente diferente...
Empecé a hacer las cosas bien, empecé a SER, corriendo los marcos propios de mi enfermedad, apartando también mi ideación destructiva de control y perfección sobre este cuerpo que no es mío y que me dieron para administrar, como un regalo, un DON de vida que hasta ahora no he cuidado como debería.
Poco a poco va cambiando la dirección de mi mirada; busco no tanto entender sino aceptar que algunas cosas no podrían haber sido distintas y que las culpas que cargo en verdad no son mías y por ello, necesito dejar de castigarme.
Cada día que pasa es un aprendizaje, desde el momento en que decidí que iba a estar bien por y para mí; curarme es la única opción.
Detrás, van quedándose los fantasmas, desapareciendo...
Hay luz, no tengo miedo.
Por el contrario, soy, con mis asperezas y mis sentimientos aflorando a cada instante.
Y pensándome de una manera totalmente diferente...
Empecé a hacer las cosas bien, empecé a SER, corriendo los marcos propios de mi enfermedad, apartando también mi ideación destructiva de control y perfección sobre este cuerpo que no es mío y que me dieron para administrar, como un regalo, un DON de vida que hasta ahora no he cuidado como debería.
Poco a poco va cambiando la dirección de mi mirada; busco no tanto entender sino aceptar que algunas cosas no podrían haber sido distintas y que las culpas que cargo en verdad no son mías y por ello, necesito dejar de castigarme.
Cada día que pasa es un aprendizaje, desde el momento en que decidí que iba a estar bien por y para mí; curarme es la única opción.
Detrás, van quedándose los fantasmas, desapareciendo...
Hay luz, no tengo miedo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



